domingo, 8 de noviembre de 2015






La práctica educativa de los docentes es una actividad dinámica, reflexiva, que comprende los acontecimientos ocurridos en la interacción entre maestro y alumnos. No se limita al concepto de docencia, es decir, a los procesos educativos que tienen lugar dentro del salón de clases, incluye la intervención pedagógica ocurrida antes y después de los procesos interactivos en el aula.  dimensiones para evaluar la práctica educativa de los docentes: 1) el pensamiento didáctico del profesor y la planificación de la enseñanza; 2) la interacción educativa dentro del aula; y 3) la reflexión sobre los resultados alcanzados. La relación entre estas tres dimensiones es interdependiente, es decir, cada una de ellas afecta y es afectada por las otras, por lo cual resulta indispensable abordarlas de manera integrada. La propuesta aquí desarrollada considera que los programas de mejoramiento del trabajo docente deben abordarse a partir de la evaluación de la práctica educativa, para después abordar la formación docente.



Una de estas estrategias es la reflexión sobre la práctica, que es un proceso que el maestro debe usar constantemente para darse cuenta de lo que sucede en el aula y para autoevaluar su desempeño, con la finalidad de hallar áreas de oportunidad que se puedan mejorar con una intervención oportuna por parte de él mismo, mediante la detección de situaciones problemáticas las cuales repercuten en el desarrollo de competencias en sus alumnos, en el logro de los propósitos planteados en el desarrollo de un contenido y en el desarrollo profesional del maestro.
La reflexión sobre la práctica es una estrategia que nos permite analizar y comprender situaciones referentes al proceso de enseñanza, mediante ella el maestro detecta situaciones en las cuales puede contribuir e intervenir de manera oportuna para solucionarlas y mejorar su enseñanza






En la Antigüedad e inclusive en la Edad Media, el papel del maestro no tuvo la misma claridad de definición que tendría en épocas posteriores. Se sabe que la función de pedagogo no constituyó de por sí un oficio noble. Según Gabriel de la Mora, un proverbio de la antigüedad latina decía: a aquel mortal que quieren castigar los dioses, lo destinan a cuidar niños. La sociedad veía con lástima a todo pupilero. Ejercían la pedagogía aquellos que fracasaban en repetidos intentos de ser alguien, los ineptos para los oficios, los remansados por inútiles” (1976: XXX)
Así se pretende, con argumentos excluyentes, que cualquier profesional por poseer conocimientos generales o específicos pueda enseñar, suscitando con ello al interior de las dinámicas del Estado, propuestas nuevas de escalafón que van en desmedro del saber y hacer pedagógicos del maestro, desconociendo su aporte ético y político a la transformación de la sociedad a través de la enseñanza
  

sábado, 7 de noviembre de 2015



DOCENTE

Estimula y acepta la autonomía y la iniciativa de los estudiantes. Esta autonomía, iniciativa y liderazgo ayudan al alumno a establecer conexiones entre ideas y conceptos, le permiten plantearse problemas y buscar soluciones